martes, 15 de septiembre de 2009

USOS DEL AMONIACO


Para limpiar las pinturas al oleo o las que frecuentemente se les adhiere el polvo, lo mejor es poner una cucharada de amoniaco en un litro de agua caliente con esta solución se moja un trapo suave, se exprime un poco y se frota con el la pintura.

Los objetos de vidrio, bañados con agua amoniacada y secándolos con papel periódico quedan traslucidos y brillantes.

Las alhajas de oro que estén opacas se limpian con agua jabonosa a la que se le agrega un poco de amoniaco.

Los objetos de plata quedan muy brillosos limpiándolos con agua amoniacada.

El amoniaco es un poderoso disolvente de las manchas de grasa aun en telas de calidad, del satén y el raso. Se deja caer sobre la parte afectada una cucharadita de amoniaco y cuando el liquido se haya evaporado, lo que ocurre casi de inmediato, se pone sobre el reverso del tejido un trozo de papel secante pasando por encima la plancha caliente interponiendo un trapo d. de esta manera la mancha es absorbida sin deteriorar la tela.


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